Tim Cook ha sido un CEO maravilloso para los inversores de Apple. Para Estados Unidos, no tanto
Llenar el vació dejado por un mito como Steve Jobs parecía misión imposible, y aunque Tim Cook ha sido un CEO radicalmente distinto a su antecesor, su trayectoria ha sido igualmente prodigiosa. Al menos en términos financieros, porque con él Apple se ha convertido en un titán de cuatro billones de d

Image: Xataka
Llenar el vació dejado por un mito como Steve Jobs parecía misión imposible, y aunque Tim Cook ha sido un CEO radicalmente distinto a su antecesor, su trayectoria ha sido igualmente prodigiosa. Al menos en términos financieros, porque con él Apple se ha convertido en un titán de cuatro billones de dólares. Esa es una forma de verlo. Hay otra.
Impecable financieramente. Durante los últimos quince años este genio de la logística ha refinado la eficiencia operativa y ha logrado convertir cada iPhone en una máquina de imprimir billetes. Un dato alucinante: con Tim Cook, el valor de Apple ha crecido 682 millones de dólares de media al día durante todos los días de los últimos tres lustros. El negocio marcha como un reloj, pero tras esa fachada impecable a nivel económico hay una paradoja incómoda.
No importan las fábricas, sino los procesos. La gestión de Cook ha demostrado que para lograr los máximos márgenes de beneficio no basta crear productos icónicos: hay que dominar la cadena de suministro. Y para lograrlo Apple prefirió poseer procesos a fábricas. Delegó todo el riesgo de la producción en proveedores externos mientras ella desarrollaba nuevos productos hardware y sobre todo servicios que ampliaban el ecosistema y maximizaban el beneficio.
China como gran aliada. El pilar de toda esa estrategia fue insólito. Desde su llegada a Apple como vicepresidente de operaciones en 1998, Cook apostó por la escala masiva y la mano de obra barata de la China continental. Eso permitió a Apple fabricar en volúmenes masivos y a un coste muy reducido, pero al hacerlo firmó un pacto de sangre con Pekín.
Educando a tu rival. Al centrar totalmente el proceso de fabricación de China, Apple invirtió miles de millones de dólares en formar a millones de trabajadores. La cesión y transferencia de conocimiento técnico ha sido de tal magnitud que ha elevado el estatus económico y tecnológico de China frente a Occidente.
Principios flexibles. Esa relación con China también ha sido polémica por cómo la compañía se ha plegado a las exigencias del gobierno chino en el ámbito geopolítico. La App Store eliminó miles de aplicaciones siguiendo las órdenees directas de Pekín, pero más revelador aún ha sido el traslado de los datos de iCloud de los usuarios chinos a servidores operados por una empresa estatal china. Hay una dualidad moral que inevitablemente plantea suspicacias.
Artículo original
Tim Cook ha sido un CEO maravilloso para los inversores de Apple. Para Estados Unidos, no tanto
Publicado por Xataka