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Sabemos que todas las cosas están en crisis por el cierre de Ormuz, pero de verdad que lo del aluminio es preocupante

La economía mundial se ha topado de frente con un escenario que nadie quiso prever. El mercado global del aluminio se enfrenta a lo que analistas y expertos ya catalogan como un evento de "cisne negro". La Tercera Guerra del Golfo ha provocado un cierre drástico en las rutas marítimas, desencadenand

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Xataka
30 de abril de 2026·3 min de lectura
Sabemos que todas las cosas están en crisis por el cierre de Ormuz, pero de verdad que lo del aluminio es preocupante

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La economía mundial se ha topado de frente con un escenario que nadie quiso prever. El mercado global del aluminio se enfrenta a lo que analistas y expertos ya catalogan como un evento de "cisne negro". La Tercera Guerra del Golfo ha provocado un cierre drástico en las rutas marítimas, desencadenando una crisis de suministro de proporciones históricas. 

Una crisis sin precedentes. "La magnitud de la crisis de oferta que estamos viendo en el mercado del aluminio es probablemente la mayor crisis de oferta individual que haya sufrido un mercado de metales básicos en la era posterior al año 2000", con esta contundencia lo resumió Nick Snowdon, jefe de investigación de metales y minería en la firma comercializadora Mercuria, en declaraciones recogidas por la agencia Reuters

Y los números avalan la alarma: la región del Golfo Pérsico concentra una capacidad de fundición de 7 millones de toneladas métricas anuales. Es decir, casi el 9% de la oferta mundial de este año está en el epicentro de un conflicto bélico.

Un cuello de botella logístico. Las implicaciones de este bloqueo van mucho más allá de la especulación financiera, ya que el aluminio es el esqueleto de industrias vitales como el transporte, la construcción y el empaquetado. Natalie Scott-Gray, analista sénior de demanda de metales en StoneX, pone el foco en la asfixia logística. Según la experta, el cierre del Estrecho de Ormuz no tiene una solución fácil, ya que "no existen otras rutas marítimas que tengan una capacidad similar". Esta disrupción, explica Scott-Gray, tiene el potencial de eliminar hasta el 50% del suministro de aluminio de Oriente Medio, lo que equivale a un golpe directo del 5% a la producción global.

En Europa, el impacto ya ha saltado de los despachos a las fábricas. Según el portal especializado Mining, los consumidores del sector de la construcción y el transporte están siendo exprimidos. En Róterdam, la prima física (el sobrecoste que se paga por encima del precio de mercado para asegurar la entrega) de los lingotes de extrusión de aluminio se ha más que duplicado desde el inicio de la guerra, pasando de 530 dólares a 1.100 dólares por tonelada métrica.

Y llega la tormenta perfecta. El mercado ha reaccionado con pánico. Según datos de Reuters, el miedo al desabastecimiento disparó los precios en la Bolsa de Metales de Londres (LME) hasta un máximo de cuatro años, alcanzando los 3.672 dólares por tonelada a mediados de abril. Desde el inicio de las hostilidades, el precio de referencia ha subido un 14%, como complementa el Financial Times.

Lo que le sigue a esta crisis es un déficit estructural inminente. Mercuria estima que el mercado se enfrentará a un déficit mínimo de 2 millones de toneladas de aquí a finales de año, una cifra alarmante si consideramos que los inventarios globales visibles apenas rondan el millón y medio de toneladas.

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