Los mapas del apocalipsis: la catástrofe nuclear de Chernóbil, ilustrada en fascinantes cartografías del desastre
El 26 de abril de 1986, el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, en la antigua República Socialista Soviética de Ucrania, explotó en plena prueba de seguridad a baja potencia. El accidente liberó una cantidad de material radiactivo estimada de 400 veces superior a la de la bomba atómi

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El 26 de abril de 1986, el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, en la antigua República Socialista Soviética de Ucrania, explotó en plena prueba de seguridad a baja potencia. El accidente liberó una cantidad de material radiactivo estimada de 400 veces superior a la de la bomba atómica de Hiroshima, según la Agencia Internacional de la Energía Atómica.
El reactor RBMK-1000 implicado no tenía estructura de contención, así que radioisótopos como el yodo-131, el cesio-137 o el estroncio-90 se dispersaron libremente a la atmósfera durante diez días seguidos, hasta que el 5 de mayo sofocaron el incendio del grafito. La gestión del accidente fue manifiestamente mejorable: las autoridades ordenaron la evacuación de la cercana ciudad de Pripyat 36 horas después y el mundo lo supo cuando Suecia detectó radiación en su central de Forsmark el 28 de abril.
Diez años después, la Ucrania independiente publicó el Atlas de la Zona de Exclusión de Chernóbil, un conjunto de recursos gráficos de gran formato elaborado por el organismo cartográfico estatal. Como explica el periodista de datos Attila Bátorfy, fue el primer intento serio de cartografiar el impacto radioactivo del desastre sobre el suelo, aire y ecosistemas y en su elaboración participaron un gran número de profesionales de la ciencia de entidades como la Academia de Ciencias de Ucrania o de otros institutos de investigación dependientes del Ministerio de Ucrania para la Protección de la Población frente a las Consecuencias del Accidente de la Central Nuclear de Chernóbil.
Ahora está al alcance de cualquiera gracias a la versión digitalizada disponible en Ecogisstorage. El atlas contiene diferentes bloques cartográficos. Uno de los primeros y esencial para entender la evolución son los mapas meteorológicos de Europa los días durante la fase activa del accidente y muestran cómo fue la situación atmosférica después, con isobaras, frentes atmosféricos o dirección del viento para cada jornada.
Esta es la base de todo porque sin reconstruir cómo circuló el aire esos días posteriores no es posible interpretar otros mapas de contaminación. La nube radiactiva siguió trayectorias erráticas condicionadas por los frentes meteorológicos, lo que explica por qué países como Suecia, Polonia o Austria recibieron depósitos significativos mientras zonas más cercanas quedaron relativamente menos afectadas.
Para analizar la influencia meteorológica sobre la dispersión en Ucrania emplea diferentes formatos de gráficos como barras, diagramas de velocidad y dirección del viento o este que se va bajo estas líneas: la rosa de los vientos radiológica, que muestra la cantidad de material liberado en cada dirección del viento medio en la capa límite atmosférica.
Cada línea del diagrama representa la dirección media del viento en la capa límite atmosférica en un momento dado, con su fecha anotada, la longitud indica la magnitud de la radiactividad liberada. A simple vista se constata algo: la dispersión no fue ni uniforme ni radial, sino tremendamente asimétrica. Así, algunos frentes arrastraron la contaminación hacia el noroeste, hacia Bielorrusia y Escandinavia, mientras que otros la desviaron al sur y al oeste de Ucrania.
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Los mapas del apocalipsis: la catástrofe nuclear de Chernóbil, ilustrada en fascinantes cartografías del desastre
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