Huesca y Lleida estaban separadas por 110 kilómetros. España ha tardado 25 años en unirlas por autovía
España tiene una máxima que se repite cuando hablamos de carreteras: las cosas van despacio. Bastante despacio, de hecho. Solo hay que ver que la A-11, una de las grandes autovías castellanoleonesas lleva desde 1995 en marcha. O los casi 30 años que lleva proyectada la A-60 sin haberse culminado. Ta

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España tiene una máxima que se repite cuando hablamos de carreteras: las cosas van despacio. Bastante despacio, de hecho. Solo hay que ver que la A-11, una de las grandes autovías castellanoleonesas lleva desde 1995 en marcha. O los casi 30 años que lleva proyectada la A-60 sin haberse culminado. Tampoco Andalucía se libra, con carreteras que empiezan a acercarse a las dos décadas antes de terminarse.
Y un caso a medio camino es el de la A-22 entre Huesca y Lleida. Apenas 110 kilómetros separan estas dos ciudades en el noreste español y, sin embargo, se han necesitado más de un cuarto de siglo para que se culmine una autovía entre ambas.
La culminación para suerte de aragoneses y catalanes se dio el pasado mes de octubre. Aquel mes quedó inaugurada, por fin, el tramo entre Huesca-Siétamo. Apenas 12,6 kilómetros para el que se han necesitado siete años de trabajo pero que debería haber estado resuelto desde 2021. Quizás por eso la celebración fue amarga.
25 años para una hora de coche
Contaban en Aragón Digital que la culminación de la autovía entre Huesca y Lleida sólo tuvo al ministro Óscar Puente como representante político. Ninguno de los responsables aragoneses hicieron acto de presencia (comunidad autónoma, diputación o ayuntamiento de la ciudad).
Y es que el último bypass junto a la ciudad (conectaba con la A-22 pero también daba una salida a la N-240 conocida como Ronda Norte de Huesca) ha estado cargado de polémica. Con él se ha culminado el último de los 11 tramos en los que se ha dividido la construcción de la A-22. Esos 12,6 kilómetros antes mencionados echaron a andar en 2018 y la previsión es que estuvieran listos en 2021. La inversión era de 61,5 millones de euros pero los ciudadanos han tenido que esperar otros cuatro años antes de poder disfrutar del totalidad de la carretera.
El Ministerio de Transportes explicaba con la inauguración que ocho de los kilómetros del nuevo enlace han sido de nueva construcción, dejando la antigua nacional N-240 como vía de servicio. Además de la conexión con esta carretera que hace las funciones de circunvalación, también se ha unido con la A-23. Una carretera, esta última, que estará por fin unida a la A-21 dado que se ha adjudicado la licitación para resolver el enlace entre ambas vías y resolver el cuello de botella que se generaba en Jaca.
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Huesca y Lleida estaban separadas por 110 kilómetros. España ha tardado 25 años en unirlas por autovía
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