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Hay tan pocas abejas que en el Reino Unido hay una ley que obliga a las casas nuevas a tener "habitaciones" para ellas

A escala global la humanidad se enfrenta a un desastre natural al que todavía no nos hemos hecho a la idea: el "apocalipsis de los insectos". La ciencia lleva años evidenciando su declive y aunque sin pensarlo detenidamente la primera impresión puede ser "qué bien librarnos de los moscitos", esa pér

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Xataka
26 de abril de 2026·3 min de lectura
Hay tan pocas abejas que en el Reino Unido hay una ley que obliga a las casas nuevas a tener "habitaciones" para ellas

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A escala global la humanidad se enfrenta a un desastre natural al que todavía no nos hemos hecho a la idea: el "apocalipsis de los insectos". La ciencia lleva años evidenciando su declive y aunque sin pensarlo detenidamente la primera impresión puede ser "qué bien librarnos de los moscitos", esa pérdida amenaza ecosistemas esenciales para la vida humana. En ese desplome hay un eslabón más crítico y débil si cabe: los polinizadores. Su desaparición no implica solo a la flora, sino también a la alimentación. 

Ante la progresiva urbanización y la pérdida de sus hábitats naturales, la arquitectura actual del Reino Unido ha comenzado a integrar soluciones de microconservación en los propios edificios: los Bee Brick, un ladrillo que además de sostener paredes, aloja abejas. Lo que empezó como un proyecto de diseño sostenible se ha convertido en un fenómeno de política urbanística que se está extendiendo por el mundo. 

Ladrillos para abejas. Como puedes ver bajo estas líneas, un ladrillo para abejas se parece bastante a un ladrillo normal y corriente, pero con una particularidad: en su cara frontal presenta 18 cavidades de distintos diámetros. La parte trasera es sólida, lo que impide que los insectos penetren en el interior del edificio. Está hecho de hormigón prefabricado y en su mayor parte reciclado (75 % de residuos de granito procedentes de la industria del caolín de Cornualles y un 25 % de árido de granito y material cementante como aglutinante). 

Tras la elección de diseño y materiales empleados hay detrás años de pruebas e investigación no solo de profesionales de la ingeniería, sino también de la biología, como recoge el registro de investigación de la Universidad de Falmouth. Este Bee brick puede integrarse directamente en la obra de fábrica de un edificio nuevo, sustituir un ladrillo existente en una reforma o colocarse de forma independiente en un jardín o huerto. A modo de presentación, a quien se le ocurrió la idea fue a la empresa británica Green&Blue y el primer ladrillo llegó al mercado en 2014. 

Bee Brick Christmas Gift Solitary Bee Shown Así luce un ladrillo para abjeas. Green and blue

Por qué es importante. Porque las abejas son uno de los principales motores de la polinización de los ecosistemas terrestres. Según la Evaluación Temática sobre Polinizadores, Polinización y Producción de Alimentos del IPBES, más de tres cuartas partes de los principales cultivos en el mundo se benefician de la polinización animal y aproximadamente un tercio del volumen global de alimentos producidos dependen de ella de forma directa. Ese mismo informe señala que el 87,5% de las plantas con flor del planeta son polinizadas por insectos u otros animales. 

Y aunque en el imaginario colectivo asociamos esa función a las abejas de la miel (Apis mellifera), esta es en realidad una excepción: son una especie social, domesticada y explotada por los humanos. En pocas palabras: son abrumadora minoría. La mayoría de las abejas no produce miel, no tienen reina y no forman colonias. Eso sí, son polinizadoras de primera y algunas están especializadas en especies concretas. Su declive no tiene sustituto: si desaparecen, habrá plantas que se queden sin polinizador.

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Hay tan pocas abejas que en el Reino Unido hay una ley que obliga a las casas nuevas a tener "habitaciones" para ellas

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