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Hay meteorólogos que ya comparan El Niño de 2027 con el de 1877, un evento catastrófico que acabó con el 4% de la población

Llevamos semanas preocupados por El Niño y con razón. Uno a uno, los principales climatológicos han ido avisándonos de que vienen curvas. Es cierto que el 24 de abril de 2026, la Organización Meteorológicamente Mundial se resistió a llamarlo "super", pero su negativa es puramente terminológica: lo q

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Xataka
30 de abril de 2026·3 min de lectura
Hay meteorólogos que ya comparan El Niño de 2027 con el de 1877, un evento catastrófico que acabó con el 4% de la población

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Llevamos semanas preocupados por El Niño y con razón. Uno a uno, los principales climatológicos han ido avisándonos de que vienen curvas. Es cierto que el 24 de abril de 2026, la Organización Meteorológicamente Mundial se resistió a llamarlo "super", pero su negativa es puramente terminológica: lo que está claro es que todo apunta a que "podría ser fuerte o muy fuerte".

Hasta Ryan Maue, uno de los meteorólogos más polémicos del momento (por sus críticas al "alarmismo climático"), se ha puesto nervioso y ha relacionado lo que viene directamente con El Niño de 1877-78.

Ese evento acabó con un 4% de la población del planeta. 

Pero no nos adelantemos y recordemos qué es El Niño. Con 'El Niño' nos referimos a un fenómeno climático cíclico (aunque muy irregular) que tiene grandes efectos sobre el clima mundial. Enormes, de hecho. Si excluimos a las estaciones, se trata de la fuente más importante de variabilidad climática anual de todo el planeta. 

Durante la fase cálida (es decir, durante El Niño), la ausencia de unos vientos alíseos fuertes que refresquen la superficie del Pacífico ecuatorial hace que la temperatura de esa zona del océano se dispare. Es esto, a través de diferentes teleconexiones atmosféricas, lo que trastoca todos los sistemas meteorológicos del mundo. 

Los efectos son variados y cambian depende de la región ("condiciones más secas de lo normal en determinadas partes del mundo; mientras que en otras provoca más precipitaciones. Unos países tienen que lidiar con sequías importantes y otros, con lluvias torrenciales", dice AEMET); pero cuando hablamos de temperaturas no ha duda: El Niño es sinónimo de calor y, en muchos lugares del mundo, hambre.

Eso fue lo que pasó en 1877. Según las reconstrucciones modernas, El Niño de 1877-78 fue el más intenso que ha habido desde 1850: las temperaturas superficiales del mar se mantuvieron elevadas durante 16 meses y, por si fuera poco, aquello coincidió con dos fenómenos cálidos (en el Índico y el Atlántico). Aquello desencadenó una sequía de una magnitud inusual. 

No obstante, la cifra del 4% es problemática. No porque no sea real, sino porque (en primer lugar) corresponde a un periodo más largo que comienza en 1877, pero alcanza hasta 1902. Y, en segundo lugar, porque la catástrofe demográfica no fue un efecto directo del clima, sino el resultado de las políticas coloniales: en muchas zoans del mundo se obligó a exportar grano a las metrópolis pese a las hambrunas. 

En este sentido, trasladar las cifras de mortalidad de aquel año a hoy en día (por mucho que El Niño alcanzara una intensidad similar) es poco serio. 

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Hay meteorólogos que ya comparan El Niño de 2027 con el de 1877, un evento catastrófico que acabó con el 4% de la población

Publicado por Xataka

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