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El olivar español ha vendido su alma: mientras las noticias dicen que agoniza entre placas solares y expropiaciones, los datos cuenta lo contrario

Placas solares que arrasan olivos, expropiaciones masivas en Jaén, advertencias de que España deberá importar aceite... Si hiciéramos caso a los últimos meses de noticias sobre el mundo de la aceituna las conclusiones son claras: son malos tiempos para el olivar.  Y, sin embargo, los datos no lo con

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Xataka
30 de abril de 2026·3 min de lectura
El olivar español ha vendido su alma: mientras las noticias dicen que agoniza entre placas solares y expropiaciones, los datos cuenta lo contrario

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Placas solares que arrasan olivos, expropiaciones masivas en Jaén, advertencias de que España deberá importar aceite... Si hiciéramos caso a los últimos meses de noticias sobre el mundo de la aceituna las conclusiones son claras: son malos tiempos para el olivar. 

Y, sin embargo, los datos no lo confirman. De hecho, como señalan desde el Datadista, la superficie de este cultivo no ha dejado de crecer en los últimos 10 años.

El olivar no para de crecer. Con la única excepción del pequeño retroceso del 2022 (un 0,08% ya recuperado en 2023), las hectáreas de olivar han crecido cada año. No obstante, eso no quiere decir que no haya ningún problema. Casi al contrario. 

El olivar crece, pero lo hace de forma profundamente desigual: el regadío gana terreno al secano, el olivo superintensivo en seto se extiende sobre tierras antes dedicadas al cereal o al algodón y los fondos de inversión se concentran en las zonas con más agua. 

En este sentido, la historia no va de la desaparición del olivo. Va de que está cambiando tanto y tan rápido que pronto va a estar irreconocible.

Lo que dicen los datos. Aparentemente, los datos son claros. Según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE) 2025 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la superficie de olivar en España alcanzó 2.873.396 hectáreas, un 1,63 % más que en 2024 y un 5 % más que en 2015.

Lo que ocurre es que si miramos de cerca, esos datos cuentan una historia curiosa (y, a veces, contraintuitiva). Por ejemplo: el olivo es ya el mayor regadío del país. 

¿Y por qué ocurre este cambio? Sobre todo, porque el olivar de regadío es más seguro que el de secano. Si se pudiera, todo el olivar español pasaría a régimen de regadío de la noche a la mañana. Por eso, lo interesante es pararse a pensar por qué el cambio acelerado se está produciendo ahora. 

Según un informe de febrero de 2026 de Datadista, la explicación tiene nombre y apellidos: los fondos de inversión. En la última década, estos fondos han pasado de 45 a 1000, la inversión en el "agribusiness ibérico" se ha triplicado y ello está reconvirtiendo muchas hectáreas en olivo superintensivo (y abandonando el tradicional).

Y la situación se retroalimenta. El crecimiento del olivar superintensivo en regadío amortigua la volatilidad de la oferta y, por tanto, contiene los picos de precio. Es decir, el sector se hace más atractivo para los inversores. 

Esto es precisamente lo que asegura el futuro del aceite de oliva. Aunque sea a costa de cambiarlo completamente. 

Imagen | Vasilis Caravitis

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Publicado por Xataka

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