El día que España montó una empresa para lograr su mayor fantasía imperial: convertir China en parte de España
Algunas de las mayores ambiciones históricas empezaron con ideas que, sobre el papel, parecían sorprendentemente simples. Durante la expansión europea en Asia, no era raro que informes y cartas describieran territorios lejanos como lugares ricos y accesibles, listos para ser influenciados con relati

Image: Xataka
Algunas de las mayores ambiciones históricas empezaron con ideas que, sobre el papel, parecían sorprendentemente simples. Durante la expansión europea en Asia, no era raro que informes y cartas describieran territorios lejanos como lugares ricos y accesibles, listos para ser influenciados con relativa facilidad. En más de una ocasión, esas descripciones optimistas acabaron marcando decisiones estratégicas que luego chocaron de frente con una realidad mucho más compleja de lo esperado.
Le pasó a España… con China.
Cuando piensas que eres imparable. La historia comenzó a finales del siglo XVI, cuando Felipe II gobernaba un imperio que se extendía por varios continentes y que venía de encadenar conquistas rápidas y espectaculares en América. En ese contexto alimentó una idea que hoy parece muchas cosas, pero, como mínimo, impensable: si había sido posible derribar imperios como el azteca o el inca, también podría hacerse lo mismo con China.
En ese clima de confianza casi absoluta, la corte empezó a contemplar seriamente un proyecto que no era una simple expedición, sino un salto al vacío definitivo hacia una hegemonía global.
Conquistar lo inconquistable. El plan tomó forma en lo que se conoció como la “Empresa de China”, en esencia, una estructura organizada desde la propia monarquía para estudiar, planificar y eventualmente ejecutar la conquista del gigante asiático.
No era una ocurrencia aislada ni una broma de mal gusto: el trabajo incluía informes detallados, misiones diplomáticas, presencia misionera y recopilación de inteligencia desde Filipinas y Macao. La idea era un mix donde se combinaba comercio, evangelización y fuerza militar, replicando el modelo que había funcionado en América, con la ambición de someter el territorio, reorganizarlo y convertirlo en parte del sistema imperial español, quién sabe si en una futura comunidad autónoma ibérica.
Fases planeadas en la Empresa de China
Detallado… y profundamente irreal. Los documentos de la época describían incluso cómo se llevaría a cabo la invasión, con decenas de miles de soldados entrando por la costa sur china, avanzando hacia Pekín y sustituyendo al emperador por un poder afín en un abrir y cerrar de ojos.
Artículo original
El día que España montó una empresa para lograr su mayor fantasía imperial: convertir China en parte de España
Publicado por Xataka