Durante décadas creímos que las náuseas extremas del embarazo eran por "las hormonas". Un gran estudio encontró al verdadero culpable
El inicio del embarazo para muchos está asociado a las horribles náuseas y vómitos que se han convertido casi en un peaje inevitable y profundamente molesto en el embarazo y que muchas mujeres temen. Y la realidad es que, para un porcentaje de estas mujeres, las náuseas se convierten en un gran prob

Image: Xataka
El inicio del embarazo para muchos está asociado a las horribles náuseas y vómitos que se han convertido casi en un peaje inevitable y profundamente molesto en el embarazo y que muchas mujeres temen. Y la realidad es que, para un porcentaje de estas mujeres, las náuseas se convierten en un gran problema y evoluciona a una forma muy grave llamada hiperémesis gravídica.
Lo que se creía. En un primer momento, las revisiones más clásicas apuntaban de lleno al 'baile hormonal' que viven las embarazadas mientras se está formando la placenta. Aquí los picos de gonadotropina coriónica humana (que es la hormona que detectan los test de embarazo), junto a los estrógenos y la progesterona, eran los principales responsables de este malestar.
Sin embargo, en la práctica clínica, la causa exacta seguía siendo incierta, ya que no se entendía por qué unas mujeres apenas sentían un leve mareo matutino y otras terminaban hospitalizadas por la gran deshidratación que les generaban los vómitos. Y la respuesta estaba en el ADN.
Un gran estudio. Aquí la ciencia ha puesto los puntos sobre las íes con un artículo publicado en Nature que ha analizado los datos de casi 11.000 casos de hiperémesis gravídica y lo contrastaron con más de 420.000 de mujeres que no tenían este problema.
El resultado. Apuntó a diez genes asociados a esta grave forma de presentar unas náuseas extremas, pero entre todos ellos el gen GDF15 emergió como el principal culpable. Y aquí los diferentes expertos apuntan a que el feto en desarrollo y la placenta producen la hormona GDF15, que se produce a partir del gen que hemos mencionado antes y lo manda directamente a la sangre, provocando estas náuseas.
Aunque la clave no es solo cuánta hormona se produce, sino el grado de exposición previa que la madre tenía a esta hormona antes del embarazo. De esta manera, las mujeres que tenían niveles bajos de GDF15 antes de quedarse embarazadas resultan ser mucho más sensibles a la repentina oleada de esta hormona procedente del feto, lo que desencadena los cuadros más graves de náuseas y vómitos.
Un hallazgo con evidencias. A pesar de la contundencia que acompaña a esta evidencia, el estudio apunta a que el gen GDF15 es la causa principal, pero no la única. El hecho de que existan otros genes implicados demuestra que la hiperémesis gravídica es una afección multifactorial por lo que llamarlo la "única causa" sería científicamente inexacto, pero catalogarlo como el factor genético más determinante es, a día de hoy, un hecho respaldado por la mejor literatura revisada por pares.
Artículo original
Durante décadas creímos que las náuseas extremas del embarazo eran por "las hormonas". Un gran estudio encontró al verdadero culpable
Publicado por Xataka