De pequeños nos enseñaron que Júpiter giraba alrededor del Sol. Técnicamente fuimos engañados
Si eres mayor de 30 años, seguro que estudiaste en el colegio que hay nueve planetas que giran alrededor del Sol. Luego te enteraste de que eran ocho, porque de repente Plutón perdió la categoría de planeta y pasó a ser un planeta enano. Por si todo eso fuera poco, ahora vengo a contarte que Júpiter

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Si eres mayor de 30 años, seguro que estudiaste en el colegio que hay nueve planetas que giran alrededor del Sol. Luego te enteraste de que eran ocho, porque de repente Plutón perdió la categoría de planeta y pasó a ser un planeta enano. Por si todo eso fuera poco, ahora vengo a contarte que Júpiter no gira alrededor del Sol. A veces ni siquiera la Tierra lo hace. Hemos sido engañados o, más bien, se nos ha contado todo bastante simplificado.
No es el centro, sino el baricentro. Se habla mucho de la atracción gravitatoria que ejercen los objetos grandes sobre los más pequeños. El Sol sobre la Tierra, la Tierra sobre la Luna, la Tierra sobre las personas que caminamos sobre ella… Sin embargo, los objetos más pequeños también ejercen cierto tirón gravitacional sobre los más grandes. Es pequeñísimo, a veces imperceptible, pero está ahí. Por eso, aunque es el Sol el que domina a los planetas del Sistema Solar, cada uno de ellos tira también un poquito de él. Eso provoca que el centro sobre el que giran todos no esté en el centro del Sol, sino en un punto ligeramente separado de este, conocido como baricentro.
Para entenderlo mejor. Todos los objetos tienen un centro de masas. A grandes rasgos, se trata del punto donde suponemos que se concentra toda su masa. No quiere decir que toda la masa esté ahí, pero a efectos prácticos, a la hora de hacer cálculos, se considera que es ahí donde se concentra. Por cómo interactúan las fuerzas externas con el objeto, es justo en el centro de masas donde este se mantiene mejor en equilibrio.
Por ejemplo, con un objeto alargado y de masa homogénea, como una regla, el centro de masas será su centro real. Si intentamos sujetar la regla sobre un dedo, lo más fácil es colocar el dedo justo bajo su centro. Ahí se mantiene mejor en equilibrio. En cambio, en un martillo, donde lo más pesado es su extremo, su centro de masas se encuentra ahí. En el caso del Sistema Solar, el baricentro es el punto en el que se concentra la masa del sistema. Lógicamente, está muy cerca del Sol, pues el 99’86 % de la masa del sistema se corresponde solo con el astro rey. No obstante, hay influencia de otras masas, por lo que está un poquito alejado del centro solar.
El caso de Júpiter. Si el Sol es el 99,86 % de la masas del Sistema Solar, Júpiter supone el 70 % de la masa restante. Por eso, individualmente es el que más desvía el baricentro. Esto significa que el baricentro alrededor del que se mueven tanto Júpiter como el propio Sol está fuera de la superficie solar. Júpiter no gira alrededor del Sol, sino alrededor de un punto que ni siquiera cruza al astro rey.
El caso de la Tierra y la Luna. En el caso de la Tierra y la Luna también hay un baricentro. La Tierra es mucho más grande que la Luna, pero la Luna también tiene masa y ejerce cierto poder sobre ella. Por esa razón, el baricentro no está justo en el centro de la Tierra, sino a 5.000 kilómetros del mismo. Sigue estando dentro de nuestro planeta, pero no tan centrado como solemos pensar. Júpiter y el Sol son un caso más extremo, por eso el baricentro está totalmente fuera del Sol.
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De pequeños nos enseñaron que Júpiter giraba alrededor del Sol. Técnicamente fuimos engañados
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